miércoles 28 de octubre de 2009

Sostenibilidad y Complejidad


Ufffs, hace ya bastante tiempo que no me aparecía por el Blog, he estado ocupado en mi tesis. A propósito de ese insomne hecho, aprovecho de subir este artículo que encontré por ahí en mis turisteos por la red (es sólo un estracto del texto, el original en la fuente).


"La arquitectura, el urbanismo y la ordenación del territorio pueden entenderse como organizadores de sistemas complejos, donde las variables no se relacionan de forma lineal. El comportamiento de los elementos responde al de un ecosistema, donde la alteración de una de
las variables, más allá de su flexibilidad implícita en el propio sistema, genera comportamientos exponenciales de una o todas las demás, hasta generar una nueva situación de equilibrio inestable.
Estos procesos son los responsables de realidades (dinámicas) aparentemente aleatorias como la forma de la ciudad o la distribución del territorio. El sistema, que es un resultado de las variables
analizadas y sus interrelaciones, preexiste entonces al hecho arquitectónico, urbano o territorial y es en la confrontación con las circunstancias específicas de cada entorno concreto, donde alcanza su configuración definitiva.
Como en la mayoría de sistemas complejos, la complejidad se alcanza a partir de las relaciones de elementos muy simples, que se agrupan para generar entidades con un grado mayor de complejidad, que a su vez están interrelacionadas, etc… los límites del ecosistema (ecotonos),
constituyen las zonas de contacto con los ecosistemas adyacentes. Un ecosistema se relaciona con los demás de la misma forma en que los diversos elementos se interconectan dentro de él mismo, generando un sistema aparentemente ilimitado de relaciones (esferas), donde la finitud se define como una cuestión de gradiente de influencia que tiende a cero.
La visión sistémica de la arquitectura es uno de los caminos más firmes para superar la postmodernidad; al plantearse como una vía de generación que, por un lado, subraya la condición compleja que arquitectura y urbanismo siempre tuvieron; pero que por otro, aporta nuevas formas de producción, al margen de la idea, la historia, la memoria, la metáfora e incluso el lugar… o que si no descarta, asume estás cuestiones como parte de un sistema de relaciones mucho mayor, desplazándolas de su posición central.


El concepto de sostenibilidad sólo puede entenderse mediante una visión sistémica de la realidad. Para alcanzar la sostenibilidad, un sistema deberá aumentar necesariamente su complejidad.
El concepto de “desarrollo sostenible” es un oxímoron. La lógica económica actual asocia el bienestar con desarrollo económico, que viene determinado por un aumento de la producción y del consumo, basado necesariamente en un aumento del consumo de los recursos
naturales.
La economía ambiental defiende que se puede aumentar el consumo de capital manufacturado reduciendo el consumo del capital natural, mediante el desarrollo de las tecnologías (energías renovables y nanotecnología). Sin embargo, la sostenibilidad del sistema a escala global entraría en crisis, pues este modelo de desarrollo se basa en las desigualdades económicas y sociales actuales.
Frente a la economía ambiental, la economía ecológica plantea que para alcanzar la sostenibilidad del sistema es necesaria una reducción de la producción y consumo del capital manufacturado. Esto produce, lógicamente, una reducción del consumo de recursos naturales. La sociedad debería cambiar de una sociedad que mide su bienestar en el consumo de bienes físicos, a un modelo social en el que el bienestar se base en el consumo de bienes del conocimiento, de productos intangibles. Para ello es fundamental el desarrollo del conocimiento y de las tecnologías de la información. Este cambio de modelo conlleva un incremento de la complejidad del sistema. Además, las relaciones entre sus componentes y las propiedades de éstos deben complejizarse
para alcanzar un uso más eficiente de los recursos disponibles. La gestión compleja como modo de organización debe sustituir a la sectorización actual. ejercicios de complejidad sobre soportes insostenibles. incremento de la sostenibilidad de modelos no sostenibles.
El grado de complejidad de un sistema viene definido por el sistema de relaciones que se establece entre sus componentes y la complejidad de los mismos. Para reducir el consumo de recursos en un sistema, éstos deben ser compartidos por sus componentes, con el consiguiente
establecimiento de nuevas relaciones y conexiones fundamentadas en la intensificación del uso de dichos recursos. En un sistema preexistente de bajo nivel de complejidad y gran consumo de recursos, se puede reducir este último factor mediante el incremento de la complejidad del sistema que se puede generar al establecer nuevos vínculos de relación entre los componentes o mediante un proceso de complejización de los mismos que permita una intensificación del uso que de ellos hacen el resto de componentes del sistema. La complejización de los componentes también provoca una cualificación del componente, que evita la necesidad de agregar al sistema otros componentes simples con dichas cualidades.
El número de relaciones establecidas entre los componentes del sistema aumenta mediante la gestión compleja del sistema, considerando todo el sistema en su globalidad. La gestión sectorizada establece campos no relacionados dentro del sistema, que generan un incremento en la necesidad de recursos al reducir la intensidad de uso de los mismos.


Para el estudio de la complejidad del ecosistema formado por el hombre, la sociedad y la naturaleza aplicaremos varias escalas de observación que comprenderán un subsistema englobado en el ecosistema global. Las transformaciones que incrementan la complejidad de los
subsistemas implican un incremento de los componentes o las relaciones de los componentes que forman el ecosistema global, por lo que también se incrementa la complejidad del conjunto.
Los subsistemas a los que se aplican las transformaciones corresponden a las diferentes escalas en las que se divide comúnmente la realidad espacial en la práctica del urbanismo y la arquitectura: la habitación, los espacios comunitarios, el espacio público, la ciudad y
el territorio. En dichos subsistemas la complejidad puede incrementarse mediante transformaciones simples que complejicen los componentes que lo forman, multiplicando e intensificando su uso e incrementen tanto las relaciones entre sus componentes, como las relaciones entre los diferentes subsistemas.

En el ámbito doméstico la sociedad de bienes físicos de consumo se ha caracterizado en la postmodernidad por un incremento del ensimismamiento y la acumulación. La falta de relación, la unicidad de usos, la homogeneización de los componentes y su especificidad
monofuncional, que conllevan un cada vez mayor consumo de recursos, convierten el espacio doméstico en un espacio hermético que no se relaciona con el medio y que funciona mediante un gran consumo de energía y de espacio. La falta de flexibilidad y adaptabilidad de los modelos habitacionales convencionales entran en conflicto con los nuevos modos cambiantes de habitar que caracterizan la situación actual. La adaptación de estos modelos a esta nueva situación genera un consumo de recursos que podría evitarse mediante un cambios de estos modelos a otros con un mayor grado de adaptabilidad a los cambios de los modos de habitar, a los cambios de uso y que permitan una mayor intensificación de su uso. Reduciendo el espacio doméstico a la célula básica que constituye la habitación, ésta podría asociarse de maneras diferentes de acuerdo con los nuevos modelos familiares y de forma de habitar actuales.
En la relación de la célula de habitación con el medio también se propone una transformación que complejiza el elemento mediante el que se relacionan. Si convencionalmente el cerramiento sólo desempeñaba las funciones de aislamiento térmico y acústico, el entendimiento de éste como una envolvente que constituya un componente de la vivienda con mayor número de funciones, provoca una transformación radical de la célula habitacional. La envolvente asume multiplicidad de usos y ofrece nuevas formas de relacionarse con el entorno. Esta envolvente puede asumir las funciones de almacenaje, regulador de la intensidad de luz y de radiación solar directa, modificarse según las estaciones, aumentar el grado de aislamiento térmico, acústico y de privacidad, así como puede y debe tener las cualidades de reciclabilidad y fácil adecuación a los cambios de los modos de vida del usuario. Si se aplica este concepto de envolvente de almacenaje y de relación con el medio a las tipologías convencionales, el grado de sostenibilidad de las mismas aumenta al ser necesario un menor número de recursos para su adaptación a la evolución de los modos de habitar de los usuarios. Además la relación con el medio puede adoptar muy diversas formas evitando el ensimismamiento y la hermeticidad de los cerramientos convencionales y recuperando la percepción de la estacionalidad.
Los espacios de relación entre el espacio doméstico y el espacio urbano han sido relegados, casi completamente, a la función de núcleo de comunicación, eliminando los usos comunitarios que se proponían en el movimiento moderno. Esta reducción monofuncional genera una disminución de las relaciones entre los usuarios de las espacios domésticos, así como de los posibles usuarios no pertenecientes a las células habitacionales a los que daban servicio. Además ha provocado la necesidad de incorporar estas funciones antes comunitarias a cada célula habitacional con la consiguiente disminución de la intensidad de uso y el aumento del consumo de los recursos, que en este caso podría equivaler a espacio habitable dentro de la vivienda.
Si a dichos espacios comunes no sólo le incorporamos los usos comunitarios que antes los caracterizaban, sino que además introducimos usos propios del espacio público, estos espacios incrementan notablemente su capacidad de generar relaciones entre los propios usuarios de las células de habitación y los ajenos a las mismas. Los espacios comunes pasan de concebirse como espacios de extensión del espacio privado a funcionar como extensiones del espacio público.
Este incremento de complejidad mediante la yuxtaposición de usos antes separados y la inserción de los recorridos públicos en los privados, puede aplicarse a una mayor escala en el espacio urbano. Si el espacio privado se ve rodeado completamente por lo público, el aumento de la superficie de contacto y el entrecruzamiento de recorridos incrementan notablemente el número de relaciones posibles dentro del sistema urbano. La actual distribución separada de los usos mediante edificios monofuncionales y el exclusivo aprovechamiento de la cota de calle
para el espacio público reduce la superficie posible de relación.
Anteriormente se proponía una envolvente de almacenaje y relación aplicada a una tipología de vivienda convencional. A escala urbana la envolvente pública modificaría fundamentalmente los sistemas de relación y vivencia de lo público. Se transforma la sección básica de la ciudad, incorporándose lo público a todas las cotas. El ciudadano recupera su ámbito natural de relación y mediante la intensificación de su uso público, las relaciones aumentan notablemente.

En el territorio también se deben intensificar las cualidades intrínsecas al mismo. El campo debe ser más campo y lo urbano más urbano (S. Rueda). La ciudad debe tender a aumentar su compacidad para reducir la demanda de recursos en lugar de apostar por los modelos de dispersión actuales, que, además de consumir más territorio, constituyen sistemas con mayores necesidades de recursos para su funcionamiento. La ciudad compacta es un sistema de mayor complejidad que puede reducir el consumo de recursos de forma notoria mediante la intensificación del uso y la generación continua de relaciones entre sus componentes para aprovechar al máximo los recursos disponibles.
Debido a la necesidad actual de reformar los sistemas existentes en lugar de sustituirlos por otros nuevos que funcionaran de forma sostenible pero necesitaran de ingentes cantidades de recursos para su creación, las transformaciones para el aumento de la complejidad en soportes insostenibles constituyen ejercicios fundamentales para mejorar la sostenibilidad global de los sistemas urbanos existentes y, por consiguiente, del ecosistema Hombre-Sociedad-Naturaleza."



Javier Caro Domínguez
Miguel Gentil Fernández
2006



La imagen es del Wiki Rome (MIT, Carlo Ratti project).

sábado 11 de julio de 2009

Una entrevista a Peter Sloterdijk


Estamos en el mundo en burbujas, esferas, incubadoras, invernaderos, donde el hombre se construye, se protege y cambia. La esfera no es más la imagen morfológica del mundo poliesférico que habitamos, sino la espuma.::: Peter Sloterdijk

Entrevista a filósofo pospesimista y poscínico

Para algunos, Peter Sloterdijk es un visionario, un “nuevo y
genial Nietzsche”. Para otros, el filósofo alemán más célebre después de Jurgen Habermas y el responsable de abrir las puertas al eugenismo, una corriente que aprueba el diseño genético para mejorar la salud del ser humano. Como sea, desde hace 20 años cada libro de este profesor de estética termina transformándose en un best-seller.

La Nación: ¿Cuál es la razón de esa fascinación? Probablemente, la forma que tiene de describir el mundo y el hombre a través de conceptos como “burbuja”, “esfera” y “espuma”.

Peter Sloterdijk: Según su teoría, el día en que Copérnico demostró que la Tierra estaba suspendida en el espacio, la humanidad entera vaciló: el ser humano fue presa del pánico ante la idea de caer en el vacío y desaparecer en un infinito agujero negro. Desde entonces, los hombres sólo aspiran a recuperar un manto protector, algo parecido a la placenta confortable de la cual salimos. Tanto, que toda obra humana tiende a reconstruir esa forma original.


En los tres tomos de casi 1000 páginas cada uno que componen “Esferas”, este gigante rubio de 57 años trata de demostrar que, en ese esfuerzo titánico por protegerse de “los terrores del espacio abismal”, los países ricos de Occidente han desarrollado un “constructivismo ofensivo, extendido hasta el infinito mediante la edificación, utópica y pragmática, de una casa de vidrio planetaria que debe asegurar un hábitat moderno en el espacio abierto”.

Pero no todas son loas para la nueva estrella de la filosofía mundial, que dirige la Universidad de Karlsruhe. Muchos lo acusan de haber transgredido la prohibición moral y política que pesa sobre las manipulaciones genéticas. El más tenaz de sus críticos es Habermas.

El escándalo estalló en 1999, en una conferencia que Sloterdijk tituló "Reglas para el Parque Humano". Yendo más lejos que Nietzsche, presentó a la escuela, la educación, la Iglesia y el humanismo como técnicas de domesticación del hombre: "Esa práctica -dijo- nos ha llevado a vivir en un zoológico temático lleno de animales civilizados, donde el hombre se domestica a sí mismo y trata de hacer lo mismo con los recién llegados". El humanismo educativo, sostuvo, abrió una "era antropotécnica", donde la ingeniería genética y la clonación son inevitables.

-Después de esa conferencia, Habermas, la conciencia de la Alemania antinazi, lo acusó de utilizar "la jerga nacionalsocialista" y denunció su "antropología de los años 1940". La prensa, por su parte, lo calificó de eugenista. ¿Cuál es su respuesta?

-El eugenismo forma parte del pensamiento moderno. Es la base misma del progresismo. El eugenismo es una idea de la izquierda clásica, retomada por los nacionalistas después de la Primera Guerra Mundial. Es el progresismo aplicado al terreno de la genética. Cada individuo razonable es eugenista en el momento en que se casa. Cada mujer es eugenista si prefiere casarse con un hombre que posee cualidades favorables en su apariencia física. Es el eugenismo de todos los días.

-¿Completamente inconsciente?

-No, para nada. Uno no es inconsciente si se casa con una bella mujer. La preferencia de la belleza en los asuntos eróticos no es inconsciente: es la conciencia misma. Como decía Platón en "El banquete", es la voluntad de engendrar en la belleza. Es el acto más consciente y el más razonable del ser humano.

-O sea que el eugenismo no es fascista. ¿El hombre puede creerse Dios y decidir quién debe vivir y quién no?

-Nunca existió un eugenismo fascista. Lo que hubo fue un exterminismo racista. Esa voluntad de matar nunca tuvo la más mínima relación con el concepto de eugenismo concebido como un medio de reflexionar sobre las mejores condiciones en que será creada la próxima generación. Los nazis se aprovecharon de algunos pretextos seudocientíficos para eliminar enfermos. Eso no tiene nada que ver con el eugenismo. Es un abuso total de lenguaje llamarlo así.

-¿Y a qué atribuye esa confusión?

-A que el fascismo de izquierda nunca fue revelado como lo que en verdad es. El antifascismo, como ideología dominante, se debe a que el fascismo de izquierda nunca hizo sus duelos. Sus representantes nunca confesaron lo que en verdad son. Acusando de fascistas a los fascistas de derecha ocultaron su propia calidad de fascistas, incluido el maoísmo, que fue el peor de los fascismos. Al lado de Mao, Hitler parece un loco y un neurasténico, un pobre personaje comparado con la envergadura fascista de Mao Tsé-tung.

-Cuando usted empleó la expresión "zoológico humano temático" naturalmente tenía que causar conmoción. ¿Fue una provocación?

-Para nada. Son sólo metáforas que permiten evocar una realidad antropológica que existe, con o sin esa metáfora. Porque el hábitat del ser humano no es la naturaleza en estado puro ni la casa en estado puro. Es una organización intermedia, que se parece a un zoológico. Una ciudad que fuera sólo una ciudad sería una suerte de prisión. Las ciudades vivibles son como zoológicos. Y un zoológico humano es simplemente una metáfora que remite a la calidad urbana del estar humano. No veo dónde está la provocación. El pensamiento de los seres humanos con relación a los animales está dominado por esa zoofobia, ese racismo de la especie. Los hombres hacen sus propias proyecciones en esa terminología, creyendo que hago una reducción de la humanidad a la animalidad, cuando es exactamente lo contrario.

-¿Es en ese sentido que, para usted, "el hombre es un animal de lujo"?

-Es tan lujoso que no es capaz de seguir siendo un verdadero animal. Perdió la facultad de ser un animal. Esa es mi definición de la humanidad: la incapacidad adquirida de quedar en el terreno de la animalidad. Somos seres condenados a la fuga hacia adelante, y en esa carrera nos volvemos extáticos. Ese éxtasis corresponde a lo que Heidegger llamaba "la apertura al mundo". Volviendo al eugenismo, soy partidario de un eugenismo de lujo. Me interesa particularmente el ser humano como fenómeno de lujo, casi milagroso, aparecido en forma aleatoria. Esa criatura lleva una carga hereditaria de enfermedades genéticas que no sirven para nada, pero que nos acompañan. La única pregunta eugenista que las generaciones futuras podrían plantearse sería si suprimir, gracias a la ingeniería genética, algunos de esos acompañantes. En 50 o 100 años, estoy seguro de que la mayoría de la humanidad estará de acuerdo con esas técnicas. Pero esto no tiene nada que ver con un eugenismo eliminador. Es necesario habituarse a pensar al hombre como un ser de lujo, aun cuando los dogmáticos no dejen de decirnos que el hombre es hombre sólo en función de sus carencias.

-Con sus tres tomos de "Esferas" dejó el terreno de la bioética para plantear nada menos que una morfología general del espacio humano. En esa trilogía retoma la gran pregunta de Heidegger: ¿adónde estamos cuando decimos que estamos en el mundo?

-Y yo respondo: "En burbujas, esferas, incubadoras, invernaderos, donde el hombre se construye, se protege y cambia". La vida humana se autoorganiza siempre creando espacios protegidos e inmunes, de la célula y su protoplasma a los niños dentro del útero, pasando por los hombres cuando construyen su intimidad, sus casas, sus ciudades y sus espacios metafísicos o imaginarios.

-Para usted, el modelo de la esfera es la isla. ¿El hecho humano se construiría mediante la separación?

-Una isla es, porque está aislada, y el hecho humano es el resultado de una gran operación de aislamiento. El proceso que lleva a la realidad humana es el autoencierro de un grupo humano que transforma a sus miembros como se transforman los monos en hombres. Ese proceso comienza con una utilización perversa y particular de la mano del mono, que se metamorfosea en mano humana. Nosotros tocamos de otra manera, como lo muestra Sartre en "El ser y la nada" cuando habla de la caricia. La caricia es exactamente el gesto que prueba que la mano humana se ha vuelto extática. Ya no se contenta con el gesto de tomar algo: la mano se vuelve la antena del ser.

-¿Y qué es lo que usted llama "uterotopo"?

-Es otra de las dimensiones de la isla del hombre. Es necesario comprender que los seres humanos están condenados a una práctica metafórica que consiste en la necesidad de repetir extraútero la situación intrauterina. El medio uterino se vuelve el símbolo de la actividad mundial, debido a que el ser humano depende siempre de un espacio protector para realizar su naturaleza humana.

-En "Espumas", el último volumen de su trilogía, usted dice que esas innumerables esferas humanas se aglomeran hasta formar paquetes de "espuma" que permiten pensar esa multitud de espacios humanos cerrados.

-No podía quedarme en el nivel de las burbujas protectoras del núcleo familiar o de la pequeña horda. Yo interpreto la metafísica clásica como un sistema inmunitario simbólico que construía un película trascendente e indestructible en torno del ser humano. Mientras los mortales vivían bajo ese cielo, era plausible pensar que el cosmos era la casa de Dios -esa esfera donde el centro está en todas partes y la circunferencia en ningún sitio- y los hombres, los inquilinos. En "Espumas" demuestro por qué esa monoesfera metafísica estaba destinada al fracaso.

-¿Por qué?

-Hay una contradicción que refleja el dilema formal de la situación actual del mundo: a través de los mercados y los medios de comunicación globales asistimos a una guerra sin cuartel entre modos de vida y entre mercancías de la información. Allí donde todo es centro no puede existir un verdadero centro. Allí donde todo emite, el supuesto centro emisor se pierde entre los mensajes entremezclados. Vemos entonces que la era del círculo unitario -el único, el más grande, el que engloba todo lo demás- ha terminado irrevocablemente. La esfera no es más la imagen morfológica del mundo poliesférico que habitamos, sino la espuma.

-En todo caso, ese espacio vital cada vez está más amenazado: el aire que respiramos es acondicionado, filtrado, purificado. Después de la utilización de gases mortales, ese aire se ha transformado en un elemento amenazador. El aire y el medio ambiente forman parte de la estrategia militar y, como el hombre necesita inmunizarse contra esos peligros...

-...esto acelera la construcción de esferas protectoras, sean ellas el espacio aéreo, nuestras ciudades climatizadas o nuestras oficinas y apartamentos. Nuestro mundo occidental quisiera ser un inmenso palacio de cristal. Algo parecido al Palacio de Cristal de los británicos, ese invernadero gigante y lujoso construido en Londres en 1850 para la Exposición Universal. Occidente ha reemplazado el mundo de los metafísicos por un gran espacio interior organizado por el poder adquisitivo. El capitalismo liberal encarna la voluntad de excluir el mundo exterior, de retirarse en un interior absoluto, confortable, decorado, suficientemente grande como para que no nos sintamos encerrados. Creo que ese palacio de cristal urbano, con sus calles peatonales, sus casas con aire acondicionado, da una respuesta adecuada a ese deseo. Walter Benjamin ya lo decía en la época de la Restauración en Francia, cuando hablaba de las galerías comerciales y las calles comerciales de París. Para él, construyendo esos pasajes, el régimen de Napoleón III mostró su verdadera naturaleza tratando de transformar el mundo interior en una especie de fantasmagoría: un gran salón abierto donde uno recibe el mundo sin estar obligado a salir de su casa. Para él, ése era el fantasma burgués de base: querer disfrutar de la totalidad de los frutos del mundo sin tener que salir de su casa.

-¿En función de ese objetivo, la globalización de los medios de comunicación ayuda enormemente, porque uno puede traer el mundo a su casa sin tener que moverse?

-Exactamente.

-Y con el resto, ¿qué se hace? ¿Qué se hace con la periferia subdesarrollada del mundo?

-Se usa para hacer turismo y practicar la caridad. Para darse buena conciencia.

-¿Usted habla del hombre posmoderno?

-Sí. El modernismo fue la época de la construcción del gran invernadero de cristal. El posmodernismo es la vida después de su inclusión total en ese gran invernadero. La periferia está allí simplemente para recordarnos que todo es muy seguro y que es necesario proteger la estructura a cualquier precio.

-¿El sistema militar llamado "Guerra de las Galaxias", desarrollado por EE.UU., forma parte de ese gran invernadero?

-Desde luego, porque ellos son los guardianes de ese gran palacio de cristal, sobre todo de su superficie. Una superficie que es muy frágil y, al mismo tiempo, muy elástica. Después de los atentados terroristas del 11 de septiembre de 2001, los norteamericanos se pusieron a construir otras estructuras más sofisticadas y aún más grandes que las Torres Gemelas. Lo curioso es que nadie parece extrañar esas torres.
Apenas fueron destruidas, sus funciones pasaron a ser cumplidas por otras estructuras. La verdadera consecuencia del 11 de septiembre fue que, desde entonces, los estadounidenses poseen algo muy precioso: tienen por primera vez un monumento nacional mítico. Algo así como la Jerusalén de los cristianos en la Edad Media: el sitio donde se encontraba la tumba de Cristo. Por primera vez, los norteamericanos tienen esa Tierra Santa en territorio estadounidense. Para hacer una Cruzada, es necesario poseer una Tierra Santa.

-Usted no sólo es duro con los norteamericanos; también lo es con los europeos, a quienes acusa de ser unos cínicos: miran el mundo con sus principios de libertad, igualdad y fraternidad, pero dicen: es así y no se puede cambiar.

-Sí, el cinismo es una suerte de pragmatismo aplicado al terreno de la reflexión ética. El cinismo antiguo era otra cosa, era simplemente un naturalismo, una reclamación de la naturaleza en tanto que régimen razonable que reglamentaba el movimiento de los astros y los cuerpos celestes, y que al mismo tiempo podía ser aplicado al comportamiento humano. Esa suerte de naturalismo indicaba que había que renunciar a las necesidades creadas por la sociedad y llevar la vida de un perro
feliz.

-¿Y usted es un cínico?

-No, para nada. Yo no creo que se puedan ignorar las necesidades creadas por la sociedad. Finalmente, Diógenes, dentro de su barril, no consiguió ignorarlas. La prueba es que él también quiso entrar en la conversación urbana, transformarse en objeto de la atención pública gracias a su tonel y a esa marginalidad espectacular. Para él, ésa era la única forma que tenía un filósofo de hacerse notar en una sociedad donde todos los buenos puestos ya estaban distribuidos. En nuestros días, se podría decir que el cinismo es un mecanismo de marketing filosófico y que la invención de gestos espectaculares es una filosofía à coté de la filosofía hablada; es una suerte de ampliación de los medios de la comunicación filosófica.

-Volviendo al palacio de cristal, y como nada es eterno, ¿qué sucederá después del gran invernadero?

-Tendrá fin, porque la dolce vita en ese gran palacio de cristal está basada en una tecnología que no es sostenible. Es decir, en las energías fósiles. En la historia de la humanidad, el fosilismo habrá sido un episodio de apenas unos 300 años. Tenemos energías fósiles aún por 50, 100 años como máximo. En todo caso, nuestro placer ya no es el mismo: ha sido prácticamente demolido, porque las energías fósiles son sólo agradables cuando son baratas, y esa época se terminó para siempre. No volverá nunca más. Cuando todo se vuelve caro, no hay más confort, porque la democratización del lujo es imposible. Los regalos de la naturaleza se terminan allí. Ahora los hombres se preguntan cómo se pueden reemplazar esos regalos. La verdad es que el hombre detesta el trabajo. Los hombres simulan trabajar, pero trabajando sueñan con un regalo, con un tesoro que buscan en forma permanente. El trabajo es sólo una suerte de intermezzo que se acepta en espera del gran regalo.
Ahora, ante el fin de las energías fósiles, el trabajo regresa como una carga insoportable.

-No podemos quejarnos: desde mediados del siglo XIX hasta ahora hemos reducido en dos tercios el tiempo de trabajo.

-Así es. Pero eso se terminó para siempre. El fin de la vida fácil es irreversible.

-Después de esto, me parece bastante difícil comprender por qué usted se declara optimista sobre el futuro del hombre.

-Porque tenemos una buena posibilidad de administrar ese gran giro hacia una tecnología que será al mismo tiempo barata, compatible con las exigencias de la democracia y, sobre todo, abordable para los países que hoy están en la periferia. Esos pueblos aprovecharán la situación cuando las nuevas tecnologías solares estén disponibles a precios razonables. Esos nuevos recursos permitirán una estructura de civilización completamente diferente.

-¿Se podría decir entonces que usted es un filósofo pospesimista?

-No se me había ocurrido, pero me parece muy apropiada esa definición.

Entrevista de Luisa Corradini publicada en La Nación de Buenos Aires con el título: Peter Sloterdijk: "El fascismo de izquierda nunca hizo su duelo"

domingo 5 de julio de 2009

"Una historia escandalosa", un "delirio (hu)rbano" o "la ciudad como laboratorio capitalista"


La ciudad probablemente es una de las estructuras más complejas creada por el hombre.

Según un escrito de Wu Ming (El tiempo de la Metrópolis está terminado), la ciencia ficción sólo representa el horror cotidiano de la Ciudad, en una época en que la era moderna como fantasía del hombre máquina, ha sido eclipsada por la realidad sobremoderna (o posmoderna).

"Si la ciudad antigua era parasitaria energética del campo circundante, las áreas urbanas contemporáneas son de hecho parásitas del planeta entero: el consumo de energía que implica el estilo de vida impuesto por la metrópoli no podrá ser sostenido mucho más tiempo. Las áreas urbanas dependen para todo tipo de recursos de territorios lejanos. Una ciudad de un millón de habitantes devora dos millones de kilos de alimentos al día mientras que no produce, en realidad, nada. El edificio de la Sears en Chicago contiene 130 kilómetros de cable de ascensor y consume más electricidad que una ciudad de tamaño medio. No hay ninguna Metrópoli Final en el futuro del hombre o del mundo." Wu ming 5

-----------------------------------
La teoría de Lyotard sobre el fin de los relatos es una verdad a medias. A medias porque las ideologías no han muerto, sino que como energías históricas se han transformado, reformulado, tergiversado. Esta tergiversación es un cambio de forma, no de fondo, asumiendo que el fondo es el consenso capitalista que actualmente rige el desarrollo económico mundial. En este sentido, la asertividad de Lyotard radica en su presunción de que este cambio de forma, revela una nueva ideología reinante, desde la cúal, cualquier pensamiento es posible (el mejor ejemplo es el "Comunismo Chino") mientras el telón siga siendo el mismo. He aquí su estadio histórico cultural "posmoderno" .

Este triunfo del Capitalismo como fin de los relatos, de las utopías y de las fantasías revolucionarias revela sin embargo, o concluye, una nueva ideología: La neoliberalización mundial como confirmación cultural del deceso de los ideales modernos. El super hombre nitzscheano (se lamenta Zarathustra) probablemente ha dado su paso final hacia el último hombre.

----------------------------------------------------
Las ciudades son reflejo del hombre, su germén de control, y por ende desarrollo civilizatorio. Las ciudades son el espejo de su actuar, de sus pecados y sus bondades, de sus vicios y sus virtudes, de sus ánimos y enfermedades. Las ciudades actuales son fractales espectaculares repletos de vida humana, producidos por una mano observadora y dinámica en torno a una actividad única: El consumo.

Cuando Wu ming señala que las Ciudades han mantenido su patrón parasitario anti sostenible, aduce concluir entonces que como estructuras han evolucionado de una forma fatal para la propia conservación de la raza humana. Pero esta evolución ha sido calculada.

El capitalismo actual ha visto en la Ciudad su creación perfecta, su cristalización fluctuante, su equilibrio dinámico, su corazón geográfico. ¿Es este el macro laberinto de Skinner, donde el fin preciado del hombre "libre" es consumir para sobrevivir y seguir alimentando el sistema?.
El modelo de simulación es ¿la Ciudad? como laberinto, como estudio de mercado, como culminación de una FORMA aceptada y consensuada de vivir. La mancha urbana se extiende, y sigue consumiendo terrenos rurales y agricolas para URBANIZARLOS indefinidamente.
Un ciudadano alemán inevitablemente consume más energía que un ciudadano africano, aún cuando Alemania sea uno de los países lideres en tecnologías sostenibles. Y he aquí el punto. El Dilema del habitar del Hombre Polis sobre su matriz ciudad no se resuelve con avanzadas tecnologías, tiene que ver con LA forma de vivir, dígase hábito condicionado.
Según Von Bertalanfy la psicología conductista proporcionó al hombre moderno el condicionamiento perfecto para satisfacer a los capitalistas. Lo domó y condiciono bajo un mecanismo de funcionamiento reducido y específico: comer, trabajar, morir. Y precisamente la psicología (hu)rbana experimenta en un críptico laberinto : La ciudad.








miércoles 1 de julio de 2009

Polemizar

Las siguientes conversaciones fueron publicadas por el Grupo IIO de la Revista Cientodiez.
Al final la Fuente original

Ideología y Técnica
Conversaciones

JAIME LERNER
Pienso que para cambiar una ciudad para mejor, hay varios factores que son importantes. Primero, la voluntad política. Segundo, la solidaridad; tener una visión solidaria con la gente. Tercero, tener una estrategia; y cuarto, hacer de cada problema de una ciudad, una ecuación de corresponsabilidades. Después de casi 40 años trabando en la ciudad, yo creo, y lo puedo jurar, que una ciudad se puede mejorar en menos de tres años. No importa la escala de la ciudad o los recursos que ésta tiene disponibles; para todo problema se puede montar una ecuación de corresponsabilidades; en el caso del transporte en Curitiba, no teníamos recursos para una flota completa, y qué es lo que hicimos: la municipalidad definió el sistema y propuso a los privados que “nosotros invertimos en el itinerario y vosotros en la flota, y vamos a pagar por kilómetro rodado”. Con esto ahorramos 300 millones de dólares, porque fueron los privados quienes compraron la flota; y el sistema en Curitiba se paga por sí mismo, no hay subsidios.
Otra cosa. Yo tengo contactos con estructuras muy sofisticadas de planeamiento. Muchas veces ellos no pueden ni siquiera responder a dos simples preguntas: Primero, para dónde es que la ciudad crece, o cuál es la estructura de crecimiento en la ciudad; Segundo, de qué es que la gente de esta ciudad vive. Esas son dos preguntas fundamentales. Yo creo que una ciudad que tiene buena calidad de vida, posee suficiente atracción para inversiones que pueden generar empleos. La calidad de vida es una buena generadora de empleos.
Cuando me pregunto cómo se hace para hacer las cosas, mi respuesta es la siguiente: Para hacer las cosas hay que proponer un escenario, una idea, una propuesta, que todos, o la gran mayoría entienden como deseable. De ahí todos ayudarán a que acontezca. Si la gente, o los políticos, o los técnicos no entienden cuál es el escenario a proponer a la gente, o no saben comunicar ese escenario, es claro que las cosas se tornarán muy difíciles. La propuesta para la ciudad debe ser muy clara, de parte de los técnicos hacia la gente que toma las decisiones políticas, y de parte de la gente que toma las decisiones políticas a la población. A veces cierta gente cree que tiene toda la vida para planear; siempre hay que alimentar a los que toman las decisiones políticas, los que tienen esa responsabilidad, con ideas, con propuestas. Eso es lo que hace falta; porque la ciudad no es tan compleja cuando los vendedores de complejidad nos la quieren hacer entender. La ciudad no es tan compleja, y el mundo está lleno de vendedores de complejidad; tenemos que combatirlos a toneladas.

MARCIAL ECHENIQUE
Siempre he confiado y he sido precursor del uso de Modelos de Simulación, porque permiten tomar cierto tipo de decisiones a largo y corto plazo. Estos modelos de comportamiento son representaciones del funcionamiento de una ciudad, de cómo se comportan las personas en el espacio. Los más conocidos en economía y desarrollo urbano son modelos de simulación de comportamiento de la gente, que se va modificando a medida que aumenta el ingreso. Uno puede predecir al corto plazo las condiciones de largo plazo, como el que la gente va a necesitar más movilidad.

IIO - Comúnmente la sustentabilidad se toma en el ámbito tecnológico medioambiental, pero sabemos que el problema abarca escalas económicas y políticas, por lo menos ¿Cuál es la competencia de un arquitecto en esta discusión?

ME - El arquitecto para poder aportar una visión sobre la ciudad, su desarrollo y diseño, debe estar preparado en las dos escalas. Creo que el arquitecto tiene capacidad de síntesis, de desarrollar formas en el espacio, en las que pone una hipótesis de diseño sobre la ciudad.
El arquitecto tiene un rol importante, pero desgraciadamente no está preparado lo suficiente como para poder abarcar y entender todos los factores que influyen en la toma de decisiones. Hay que entender cómo la gente se comporta, y entender que la ciudad es un mercado donde la gente toma decisiones individualmente para obtener una ventaja. Es un mercado con edificios, casas, comercio, oficina, es un funcionamiento de mercado, con una demanda por espacio y una oferta dada por inmobiliarios y operadores. Hay que entender muy bien cómo funciona, porque no puedes ir contra el mercado. Con nuestras democracias y en nuestras sociedad liberales tenemos que acompañar al mercado y no ir en contra, porque simplemente el mercado no te hace caso. Pero para poder guiar el mercado hay que entender muy bien la socioeconomía del país y cómo eso se relaciona con el comportamiento social. Si uno no tiene esa visión ni la capacidad de entender eso no tiene nada que decir, por eso las decisiones generalmente las toman otras disciplinas.
Lo que ocurre hoy es que los arquitectos están marginados del diseño urbano, y queda en manos de gente de geografía, economía, ingeniería, porque realmente no sabe comunicar ni participar en la toma de decisiones, que finalmente son políticas, porque no tienen argumento.
Pocos son los arquitectos de gran calidad de diseño que también lo pueden manejar, la gran mayoría queda fuera de la toma de decisiones a nivel de gobierno, porque tienen un lenguaje distinto, no usan las palabras correctas y no tienen un conocimiento profundo del problema.

JOSE LUIS GOMEZ ORDOÑEZ
IIO –En un país que ha adaptado una ortodoxia neoliberal, con partidos políticos que no se diferencian mucho respecto a lo económico, aparecen planteamientos base que corresponden a un sustento ideológico que no se discute. En lo que respecta a la ciudad, a veces pareciera que es necesario retroceder y discutir asuntos que se dan por sentados.

JLGO – Esa ideología parece confrontar a los prácticos, que solucionan los problemas, con los idealistas, que si bien tienen muy buenos principios, no saben gobernar. Dejando esta imagen, me trasladaría a otro terreno; el de la discusión intersectorial de distintas escalas, diversos poderes, diversos grupos sociales. Un plan que fuese capaz de dibujar la ciudad del futuro, tendría que generar procesos sociales que intercedan en la toma de decisiones y que le quiten la voz exclusiva a algunos sectores o políticas. Es verdad que esto aletarga la toma de decisiones; no es estar cuatro años zanjando discusiones, pero si que crezca la multiparticipación, la multiescala, en que la decisiones son múltiples, económicas, estratégicas, espaciales, sectoriales. Esto sin hablar de ideología, sino refiriéndome en la esfera técnica. Es el miedo a aparezcan complejidades tiene detrás ideología neoliberal.

IIO – Según Norbert Lechner, el rol de la política es ampliar el límite de lo posible. Pareciese que actualmente se entiende que la política, entendida como participación y discusión sobre la realidad que elegimos colectivamente, entorpece y limita aún más. El enriquecer estos procesos, aunque se alarguen, amplia los límites.

JLGO – Sí, el espacio de los proyectos es el de inventar posibles. Hoy más que el énfasis en la factibilidad en lo que se puede hacer, polarizado por el discurso neoliberal, se trata de abrir nuevas perspectivas. Lo que se puede hacer es una cosa, y lo que se podrá hacer si desencadenamos una energía, inventando procesos nuevos que no hemos visualizado todavía, posiblemente sea otra. En términos histórico-políticos, el capitalismo es una máquina de crear nuevos nichos de producción; en ese sentido usa el espacio de una manera abusiva, depredadora; crear nichos para nuevos consumos; es una continua y acelerada búsqueda de nuevos mercados. La paradoja, y esto lo señala muy bien David Harvey, es cómo esta construcción del espacio, una vez que se transforma en capital físico, genera también resistencias. Es decir, va dejando detrás territorios resistentes al cambio; el propio capital necesita estar creando nuevos, pero está destruyendo los que ya había capitalizado; así es, por ejemplo, como hoy se están destruyendo los centros. Entonces se dan esas contradicciones en el sistema capitalista: se necesitan tiempos de reproducción muy cortos, donde el capital financiero sea instantáneo, pero también necesita de capital organizacional, la economía del conocimiento que tanto la exaltan los economistas, que necesita tiempos largos. El tiempo lento de construcción es importante en el urbanismo, y es que la arquitectura, ese capital que se materializa en construcciones del espacio, es un mecanismo de fijación, de insturación de tiempos de cambio lentos.

IIO – Esta idea se relaciona con el concepto que utiliza Francoise Ascher, para referirse al proyecto como herramienta de negociación.

JLGO - Ascher habla también de lo importante de los procedimientos. No hay un plan que te dibuje y organice todo, el plan es una de las cien herramientas espaciales y sociales de una ciudad como Santiago. Probablemente ahora haya carencia de agentes de organización social, y por eso ocurren algunas destrucciones. Esos movimientos rápidos y de largo recorrido que cortan, que dificultan las conexiones lentas, la fractura del contacto entre lugares contiguos, provocada por las grandes arterias evitan precisamente que surjan organizaciones que pongan en discusión la perpetuación del sistema de decisiones que les margina. Pero a mí me parece que ir a las escalas intermedias, manejando los problemas en esa doble dimensión de largo y corto plazo, pero tambiÈn de gran escala y ·mbito reducido, puede ser una eficiente y bonita manera de atender a las formas espaciales de los procesos sociales, que nadie esté en posición de rebatir como inadecuada, o como ideológicamente sesgada.
Qué se hace a partir de la situación que hay ahora, qué mejoras se pueden hacer desde esta plataforma, dónde se puede enterrar la autopista. ¿Sólo en barrios ricos?, pues no. Miles de tareas que hacer en una enorme ciudad como esta, no se pueden resolver con un brochazo.

ALEJANDRO GUTIERREZ
El tema fundamental de conciliar corto y largo plazo es tener los mecanismos adecuados que incentiven esas relaciones. Si tú te olvidas de medir y cuantificar los costos de operación de un proyecto, evidentemente que te vas a olvidar del largo plazo. Si empiezas a incluir esos costos dentro de una cadena económica, te vas a acordar del largo plazo, y vas a poder empezar a ver cuáles son las ventajas de hacer las cosas de una cierta manera en el corto plazo, que es cuando tomas las decisiones. Una de las cosas fundamentales de cuando haces proyectos inmobiliarios de gran escala, es identificar cuáles son los costos de operación del proyecto al largo plazo. Eso cada vez más se está haciendo, y cada vez más en lugar de nosotros proponérselo al cliente, es el propio cliente el que espera tener esas respuestas.
En cuanto a la realidad local, hay que generar I + D en Chile, para tener conocimientos propios respecto a la región en la que están. Es importante además establecer mecanismos de legislación ambiental que obliguen a integrarse. Creo que en Chile hay algunos mecanismos potentes a nivel de legislación ambiental, pero no se han incorporado por aspectos de costumbre del procedimiento; hoy día tú tienes las Evaluaciones de Impacto Ambiental y las Declaraciones de Impacto Ambiental, un marco legal que es propicio para soluciones integradas, que son complejas desde el punto de vista de su aplicación y que requieren por lo tanto un equipo técnico; creo que en Chile existen esos capitales humanos con el conocimiento adecuado, pero el problema es que no se han acomodado a estos nuevos mecanismos que se han propuesto a nivel de planificación ambiental, de integrar en el desarrollo del proyecto los impactos ambientales que éste genera.
El tema de la equidad social es un tema central de la sostenibilidad. Si tú logras tener sostenibilidad ambiental, y no logras tener sostenibilidad social, la verdad es que tu sostenibilidad ambiental va a durar bien poco. Siempre tienes que tratar de tomar en cuenta y solucionar ambos temas, sino, no hay posibilidad de que eso en el tiempo se perpetúe positivamente. Por ejemplo, si tienes un barrio sostenible verde, desde el punto de vista ambiental, pero exclusivo del punto de vista social, la gente que va a vivir ahí no va a trabajar ahí, y la gente que tiene que trabajar ahí, no va a poder vivir por ahí, por lo tanto va a tener que desplazarse, y para eso va a tener que gastar energía; y de aquí a 15 años va a ocupar combustibles fósiles, y con ello emitirá emisiones, lo que finalmente no lo hace sostenible ambientalmente. En el fondo la sostenibilidad es un juego integrado. Sostenibilidad ambiental y social juegan una a favor de la otra, no se pueden aislar.

Fuente original:
http://cientodiez.cl/revistas/vol07/ideologia.html


viernes 26 de junio de 2009

A propósito de ideas y de la contingencia de mi tesis



(Bueno, primero que nada decir que ante tanta idea revoloteando en la cabeza hay que comprarse un sobre e ir echando papelitos hasta que se llene de una vez por todas y así sucesivamente. Esto con el fin de que no se vayan diluyendo las ideas y reflexiones. )

Según un kilo de reflexiones, en resumen,
Ahora bien; decir que:
Estos lugares, paisajes baldíos, que se intentan categorizar (evitando taxonomías cerradas) aparecen en la ciudad como anomalías ( según sus condiciones) y resultan atemporales y fuera de lugar.

Que la ciudad alcanza un nivel de complejidad muy alto producto de su inclemente desarrollo y debemos de alguna manera, pensar, como enfrentarnos a esta realidad cambiante y acelerada.

Que estos paisajes, que surgen por múltiples procesos (degeneración por abandono, exilio en procesos de reformulación, yuxtaposicion violenta por grandes infraestructuras, indefiniciones por conurbaciones, etc.) son nuevas oportunidades para nuevas perspectivas.

Que la incorporación de estas oportunidades al lenguaje arquitectónico desafía nuevas competencias.




Que el enfrentarse a este escenario nos obliga a adquirir un lenguaje no sólo técnico sino también económico y legal para incorporarnos responsablemente en las discusiones que suscitan cambios.
Que esta participación es urgente ya que la ciudad avanza con poca previsión por parte del privado y precaria planificación por parte del público (me refiero a instituciones, empresas, etc).
Que la ciudad esta avanzando en vías de un modelo económico y eso no es indiferente para nadie , pero la cosa es que ante esto debemos hacer valer nuestra opinión con argumentos concretos evitando los argumentos teóricos (son necesarios a la hora de compartir puntos de vista).
Que probablemente todo esto ocurra en algún momento. Espero que pronto, por mi parte.


martes 26 de mayo de 2009

Gritos que destruyen Máquinas




A 4 años de la muerte de Asamblea Internacional del fuego, el legado de rabia, ansiedad y disconformidad, parece haberse refugiado en los resistentes mentales de cientos de seguidores, que huérfanos de sonido, hoy deambulan solitarios como silenciosos “corazones en llamas”, intentando conciliar el mundo. Sin embargo, en la misma memoria de estos fieles cómplices, la Asamblea subyace como un imaginario intelectual y existencial, más allá de las limitaciones y convenciones culturales de lo que fuera su género.
Por esto aún hablar de AIDF supone mucho más que hablar de hardcore punk o post hardcore; es hablar de una historia única en el tiempo, como un epitafio, grabado en corazones y mentes. Y porque hablar aún de AIDF, también hace recordar y hace rememorar, que en cuatro paredes los gritos de Fabar y sus seguidores eran capaces de transformarse en verdaderas bombas, en ruido, en comunión, en fuego. Y que su música, impresionantemente atmosférica, traspasaba las fronteras de su género para conectarse con revolucionarios de la altura de Brech, Orwell o nuestro traicionado Pablo de Rhoka. Porque la Asamblea era capaz de destruir y transformar en ruinas toda la maquinaria que los rodeaba, como una guerrilla contracultural, reveladora, y apasionada.
Hoy ya han pasado 4 años y en consecuencia, de su tiempo y de su existencia, la Asamblea sólo ha dejado hermosos recuerdos, sobrevivientes en nuestros corazones. Por esta razón, estas palabras que escribo, sólo vienen a ser un pequeño homenaje póstumo para una Banda que demostró que el hacer hardcore (si este concepto tiene sentido aún) puede estar tan cercano a la poesía como a la política del pensamiento.

“Miré tu cielo, comprendí que no caemos.
Entre santos, héroes y ejemplos benditos.
No hay lugar para nosotros,
los que soñamos con tomarnos el mundo por asalto
Sediciosos sueños, fuego en corazones.
Puños en alto. Puños en alto, enhebrando la
caída de los molinos de viento.
Somos lo fertil dentro de lo yermo, sediciosos sueños.
Corazones en llamas. Somos lo fertil dentro yermo
Somos candor, somos canción, fuego, rabia, ternura.
Corazones en llamas."

De ”Icaro, apología del vuelo”.

lunes 25 de mayo de 2009

Caminar, aprender, vivenciar / A propósito de la desaparición del Ciudadano


"Parece evidente que en los últimos años el caminar se ha vuelto una difusa práctica de conocimiento capaz de encaminar cada vez más diversos campos del saber. Una práctica de conocimiento fuera del mundo del arte, una especie de grado cero común a geógrafos, arquitectos, urbanistas, paisajistas, antropólogos, sociólogos, coreógrafos, fotógrafos, músicos, así como administradores y activistas políticos. Respecto a las acciones de la vanguardia de los años veinte y de los años setenta, hoy no se camina más en modo auto-demostrativo, para afirmar que el caminar es un arte, siendo esto ya ampliamente reconocido por el mismo sistema del arte No se camina más sólo para reportar la experiencia en los museos bajo la forma de obra o de documentación del archivo, se camina para hacer cumplir la experiencia a otros. Quien camina hoy lo hace cada vez menos en solitario y cada vez más con otros, para compartir con otros, para encontrar a otros.
¿Por qué entonces este deseo de explorar la ciudad y de hacerla explorar? Guy Debord aconsejaba “formar bastantes grupos de dos o tres personas juntas en una misma toma de conciencia, ya que la confrontación entre estas impresiones de estos grupos diferentes debe permitir llegar a conclusiones objetivas”. Dejando de lado la posibilidad o no, de llegar a conclusiones

objetivas, creo que Debord da aquí una primera respuesta importante: la formación de uno o más grupos permite efectivamente mezclar las experiencias y dar una representación compartida y múltiple. Durante el camino se producen importantes relaciones internas y, hecho fundamental, se multiplican las relaciones con lo externo. Se multiplican los pies, los ojos y las orejas, y luego también los deseos, las desviaciones, los encuentros. En dos palabras, se multiplican las interacciones con el territorio.
Ahora bien: caminar con otras personas permite superar el temor y adentrarse en zonas siempre más oscuras y no exploradas. El temor permite aprender, en el sentido de acrecentar la conciencia propia y de tener aprehensión, un temor que despierta el instinto en las confrontaciones del espacio y que te impulsa a encontrar velózmente un rato libre en la red, una vía de fuga, una respuesta. Parece, cada vez más, que para conocer el territorio se necesita ir “allá donde hay miedo pero donde hay también eso que te salva”, como decía Holderlin.
Y no es un caso entonces, que los lugares donde suceden la mayor parte de estas caminatas se encuentran en zonas-off, no frecuentadas, abandonadas. Precisamente el abandono es uno de los sujetos más frecuentados, porque es capaz de revelar, para quien lo sabe leer, el inconsciente de la ciudad, sus problemas irresueltos, sus esqueletos en el armario."

Francesco Careri, Arquitecto, pos situacionista, fundador de Stalker.
En Walking With, Spam ARQ.